MARÍA - 14 DE ABRIL DE 2017 - DÍA DEL ARREPENTIMIENTO


MARÍA


 

Viernes, 14 abril 13 horas

 

DÍA DEL ARREPENTIMIENTO

 

 

Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra. Hijos bien amados, rindo Gracia a vuestra presencia, dondequiera que estéis de la Tierra. Sois muchos los que habéis respondido a mi llamada en este viernes, llamado “santo”, que yo denominé ayer, “Día del arrepentimiento”. Me dirijo a vosotros en estos instantes para aportaros y confortaros en mi protección con el Manto Azul de la Gracia, no para evitar cualquier peligro sino para animaros a mirar dentro de vosotros, más que nunca.

 

En este momento tan especial de la historia de la Tierra, no os angustiéis por lo que se desarrollará en los días que vienen a vosotros. Recordad, como os dijo el Arcángel Mikaël hace pocos días, que es justamente en estos momentos tan particulares, cuando es preciso ahondar más profundamente en vuestro ser para encontrar allí la presencia de mi divino Hijo y no ser afectados, de ninguna forma, por la pantalla de vuestro mundo. No olvidéis que mi Llamada está a vuestra puerta y todos los signos del Cielo y de la Tierra se muestran ante vosotros y en vosotros, de la misma forma, invitándoos a ir más allá de las apariencias, más allá de los juegos sórdidos de este mundo para instalaros definitivamente en la Gracia y en la evidencia de vuestra Eternidad.

 

En estos tiempos peligrosos, debe ser celebrada en el interior de vosotros, una gran alegría. En este fin de semana, especialmente, os invito a no dejaros perturbar por los acontecimientos que se precipitan en la superficie de vuestro mundo. Ellos no representan más que la completa revelación de vuestra divinidad. Sea cuales sean los problemas de vuestro cuerpo, como en el cuerpo de la Tierra, ningún elemento puede perturbar lo que sois, y es precisamente en esta confrontación, cuando llegará a grandes pasos, lo que se encuentra en vosotros, la Verdad que no pasará nunca.

 

Sé, como os decía, que hoy sois muchos los que estáis alineados con el ser eterno, con la Luz verdadera y es en este estado, cuando las vicisitudes de este mundo no pueden tocar nada de vuestra Eternidad. Recordad que vuestra presencia en vuestro templo, en vuestro Corazón, es esencial para permitiros, a vosotros como a todos mis hijos, de no ser desestabilizados ni afectados por el curso de la historia de esta revelación que toca a su fin. Existe en vosotros, muchas razones para ver la Verdad y no las imágenes de este mundo. Sea cual sea vuestro dolor, recordad que eso es pasajero y os prometo precisamente la vuelta a vuestra Eternidad, os prometo vuestra Resurrección, como lo ha hecho mi Hijo al tercer día de su crucifixión.

 

Los que dirigen todavía, por poco tiempo, los asuntos de este mundo, han decidido, con firmeza, no escuchar mi presencia, no escuchar los signos de los cielos que sí son perfectamente conocidos por ellos, para contrarrestar, de manera muy ilusoria y detestable, lo que ellos creen poder evitar: el regreso de la Luz.

 

Cuento con cada uno de vosotros para que os establezcáis en la Eternidad y en la Verdad donde todo es Amor y Luz y donde ninguna sombra puede subsistir para hacer ver claramente la diferencia entre vuestra verdad interior y la escena de este mundo que toca a su resolución final.

 

Como os hemos dicho, toda la Confederación Intergaláctica está lista para acogeros, para apoyaros, sean cuales sean los eventos de este mundo. “Velad y orad”, toma hoy todo su sentido, no para saber algo de lo efímero, sino para estableceros en la Eternidad y en la Verdad.

 

En vuestro ser interior, nada puede ser afectado realmente. Así que he venido a invitaros en este día, y volveré si es necesario, en el momento que sea, para consolidar lo que estáis descubriendo en vosotros, que os aleja definitivamente de las manipulaciones y de los horrores de los que piensan poder influir sobre el retorno de la Luz -vosotros sabéis que no es así.

 

Muchos de vosotros ya habéis vivido lo que fue anunciado en los primeros días del mes de abril; yo sé que muchos de mis hijos no han sido tocados, desgraciadamente, por la Gracia del Sol. Como os dije, quizá sabéis, si habéis observado lo que sucede en el Sol, que muchos acontecimientos van a producirse durante el fin de semana pascual. Recordad la historia de mi Hijo, poniendo su Espíritu entre las manos del Padre, entre las manos de la Fuente y de la Luz que sois, y nada podrá afectaros. Al contrario, yo diría que cuanto más aumente el ruido y el desorden de este mundo, más creceréis en fuerza interior y en verdad, hoy más que nunca.

 

Las Radiaciones Arcangélicas están ahí para apoyaros, para estableceros, para mostraros vuestra verdad. No os dejéis desviar o seducir por el miedo o por cualquier suceso histórico que se lleve a cabo en la superficie de este mundo. Estad en Paz, id en Paz; esto no representa más que las últimas convulsiones de las fuerzas opuestas a la Luz que no tienen poder alguno.

 

Solo vuestro Corazón puede suavizaros y mostraros lo que es verdadero. Nada de lo que aparezca ante vuestros ojos, nada de lo que se va a desarrollar en muy pocas horas, puede afectar vuestra Eternidad. No os pido más, que seáis vosotros mismos, no en la apariencia del personaje con el que habéis jugado hasta ahora, sino realmente en la Verdad Eterna. Mi Hijo os decía que no erais de este mundo pero que estabais en este mundo; hoy eso va a tomar su lugar, y de vuestra elección, de vuestro emplazamiento de conciencia, resultará lo que debe ser para cada uno de vosotros.

 

Mi Manto Azul de la Gracia os ha cubierto ya en ciertos momentos de las semanas que acaban de pasar. En estos pocos días, eso va a reforzarse gradualmente a medida que la escena del mundo sea devastada. Encontraréis en vuestro ser, la última Verdad, si no es un hecho todavía. Esto se os ha prometido y asegurado porque es obvio; no puede ser de otra manera.

 

Los que piensan todavía controlar el mundo, saben perfectamente lo que ocurre, por lo que han ideado contrarrestar cualquier Evidencia que se instale. Tratan de conduciros a través del miedo a algo distinto de lo que sois, a algo distinto del Amor. Más que nunca, las palabras del Comendador: “el miedo o el Amor”, deben imprimirse en vosotros y se manifestarán a vosotros, aportándoos a cada minuto de vuestra vida, en estos tiempos tan especiales, la oportunidad de reorientaros, de alinearos y de encontraros en un estado permanente de felicidad, de Paz y de Amor que viene a apaciguar a vuestros hermanos y hermanas que no han recibido todavía la iluminación de mi Llamada.

 

Ningún elemento de vuestro mundo exterior podrá mantenerse; solo podrá vuestro corazón. Velad y orad tanto solos, como en grupo; no hay diferencia. Cada hora que pasa a partir del momento en que os hablo ahora, verá cumplirse muchas profecías, que han sido dadas tanto a los hijos que me han seguido como a los hijos que me ignoran todavía y que por tanto no han encontrado la verdad, independientemente de su cultura, de sus tradiciones, de su religión. Ha llegado el momento de cantar el gloria de la Resurrección.

 

No existe más que un lapso de tiempo muy corto, entre los eventos que están teniendo lugar ahora y mi Llamada. Os invito a la mayor firmeza interior, a liberar todo lo que cerca vuestro Corazón que sea efímero, que es pasajero no para desviaros de vuestros hermanos y hermanas, no para ignorar los lazos familiares o lo que todavía os une a este mundo, sino para ver su fatuidad, su inutilidad porque solo colocándoos en el corazón del Corazón podréis aportar lo que tenéis que aportan al mundo y a vuestros seres cercanos.  

 

Solo vuestra Luz, pondrá fin a las dudas y los miedos de los que os rodean; las palabras no serán de ninguna ayuda. No hay nadie que prevenir, nada que informar, sino justamente probaros a vosotros mismos en los acontecimientos de este mundo y en vuestra interioridad. Os daréis cuenta, además, que a medida que se despliega toda la escena final, ante vuestros ojos, el Fuego Ígneo de vuestro Corazón, de vuestra Presencia, se intensificará desde el instante en que aceptéis no jugar el juego del miedo, el juego del sufrimiento. Es ahí donde reside vuestra fuerza ahora.

 

Las certezas de vuestro mundo exterior van a desaparecer, unas después de otras en un período de tiempo extremadamente corto. No quedará más que la verdad del corazón, mi Manto Azul de la Gracia y vuestro acceso cada vez más patente, a las realidades multidimensionales libres. En ese momento viviréis la Ascensión de vuestro cuerpo; eso lo vivís muchos de vosotros y se vivirá con más frecuencia, incluso fuera de las Radiaciones Arcangélicas y de la Confederación Intergaláctica.

 

Recordad estas palabras porque ellas serán el salvoconducto, vuestra guía para orientaros al corazón y no estar preocupados ni afectados. Paradójicamente la Alegría va a crecer en vuestro interior y comprenderéis muy rápidamente que no es una paradoja, sino que es la Ascensión misma que se desarrolla según vuestra forma, según vuestra asignación, según vuestra fe y vuestra esperanza, quiero decir.

 

El Día del Arrepentimiento, quizá lo sabéis, frecuentemente ha sido ilustrado en la historia de este mundo por el período de Pentecostés. Hoy, eso es diferente en este año y se reproduce en el período pascual (semana santa) donde hay una concordancia total en las diferentes religiones, en este período, en el que celebran no los mismos eventos sino la misma conciencia, el tiempo de volver a casa cruzando el desierto, la Crucifixión y la Resurrección; todo en el mismo tiempo y en la misma verdad. Solo vuestro punto de vista y el emplazamiento de vuestra conciencia, os hará sonreír o llorar; recordad eso ahora, a cada minuto.

 

Por supuesto trataré de informaros, lo más posible, acerca de la progresión de vuestra Luz, de vuestra Eternidad. Incluso en el silencio de este fin de semana pascual, vuestro corazón está vivo, vuestro corazón no pide más que una cosa, apoderarse de todo lo que constituye vuestro efímero en vuestras penas y alegrías, para transmutarlas definitivamente en la verdad de vuestro Corazón. El Manto Azul de la gracia, en este fin de semana, va a manifestarse cada vez más a menudo desde el instante en que volváis vuestra mirada a lo esencial y no al escenario de la historia que no tiene ninguna importancia en relación con vuestra Eternidad. Es eso lo que descubriréis en ese momento, si no es ya un hecho, con una certeza cada vez más grande.

 

Me he acercado, en estos días que acaban de pasar, de manera más visible a muchos de vosotros, para consolaros y apoyaros en vosotros mismos.

 

La mecánica solar, la mecánica celeste, la mecánica de la Tierra están funcionando y desarrollándose en condiciones óptimas, así que no os dejéis turbar por los que rechazan el Amor y los que rechazan la Paz. La Paz eterna no tiene que ser conquistada, solo ser experimentada y vivida en vuestro templo interior. Encontraréis allí todos los recursos que os son útiles; no os preocupéis de nada más. Llegue lo que llegue a vuestros oídos, a vuestros ojos, no os dejéis turbar ni desestabilizar. Al contrario, afirmaos en vuestra sed de Eternidad, afirmaos en la verdad de vuestra Eternidad, en la verdad del Amor y os demostraréis a vosotros mismos, niegue lo que niegue vuestro personaje, la verdad eterna de vuestra Resurrección y de vuestra Ascensión.

 

Os invito ya desde ahora, a deponer las armas de vuestras protecciones, de vuestros miedos, las armas de la duda que no representan ningún poder frente al Fuego Ígneo del Corazón que va a establecerse en unas horas sobre la Tierra. Haced lo que tengáis que hacer, pero sobre todo tened sed de lo que sois, ahora permanentemente. No dudéis de nada; solo tenéis que atravesar la historia de este mundo en este período.

 

He venido simplemente a animaros y también a deciros que realmente todo está cumplido y todo acontece en este mismo momento, en estas horas y en estos días. Por supuesto, y como había sido anunciado, nadie conoce la fecha, pero existen muchas señales, muchos aniversarios este fin de mes de abril y, sobre todo, en el mes de mayo que orientarán no hacia una certeza, sino hacia una evidencia que os llevará, siempre más, a deshaceros de lo que os estorba de lo que puede todavía obstruir vuestra lucidez. Tenéis fe; tenéis confianza. La Luz va a llamaros, no para castigar a nadie sino para invitaros a desprenderos definitivamente de lo que os estorba.

 

No os preocupéis por vuestro cuerpo, no tengáis miedo de lo que sois, no tengáis miedo por vuestros hermanos y hermanas, dondequiera que estén en la superficie de este planeta, porque sabéis y lo descubriréis en el interior, si no está hecho, que cada elemento está en su justo lugar y que ahora es el momento para los que han elegido la sombra de ver lo que son realmente y lo que han rechazado ser.

 

Toda la Confederación Intergaláctica está alineada y reza con vosotros, no para otorgar cualquier petición sino para confirmar la Verdad mientras la Ilusión de este mundo toca al fin de su apogeo.

 

…Silencio…

 

Os he dicho que trataré de hacer un punto con vosotros, no sobre el escenario de este mundo que os es conocido, porque una vez anunciadas todas las profecías, esto se desarrollará en un tiempo muy corto, y de manera simultánea, digamos. Entonces, no os inquietéis por la intensidad de los desórdenes; ellos no son nada frente a vuestra eternidad, ellos no representan más que algo que se muere y que se aleja de vosotros con gran rapidez. Sea cual sea el Fuego que se manifieste a vuestra conciencia en la superficie de la Tierra, no son más que la expresión del Fuego Ígneo en cualquier apariencia o en cualquier desorden para hacer sitio para mi Llamada que se acerca ahora, cada día y cada hora.

 

Como sabéis, el anuncio de Hercóbulus es inminente, su visibilidad también; por eso, aquellos que se oponen a la Luz, por miedo, juegan de alguna manera sus últimas bazas y lanzan sus últimas cartas.

 

No os preocupéis, vosotros sois la Verdad, el Camino y la Vida Eterna que es la que toma conciencia en vosotros. Para aquellos que tengan todavía dudas, miedos, sufrimientos, vinculados a vuestro cuerpo, vinculados a los seres cercanos, debido a una falta de claridad de la Verdad, es precisamente la Verdad la que os aclara en este mismo momento y os muestra los últimos obstáculos en vosotros o en este mundo que están siendo sacudidos en sus cimientos. No insistiré sobre esto; esto es pasajero y pasará rápidamente hasta el lunes.

 

Os invito al Amor, os invito a amar sin que os ocupéis de nada más. Los mismos eventos de este mundo, no podrán más que reforzaros en esto e incitaros siempre más a ser la Verdad. Ninguna resistencia puede mantenerse ante la Verdad. Ya sea una resistencia de vuestro cuerpo, ya sea una resistencia de vuestra conciencia efímera que no ha sido vista, eso se trasciende en este mismo momento.

 

…Silencio…

 

Nunca hemos estado tan cerca de vosotros; vosotros no habéis estado nunca más cerca de vosotros mismos, en vuestra Eternidad. Así que me dirijo a cada uno de vosotros, por las palabras, por los signos, por mi Presencia, por el Silencio de vuestro Corazón, por el Fuego Ígneo; os toco en este mismo momento, estéis donde estéis. Esta no es mi Llamada, es la certeza de mi Presencia y del desarrollo perfecto de la finalización de la historia de este mundo. Es vuestra Resurrección y es vuestra Ascensión; es vuestro renacimiento en la Eternidad lo que se juega en este mismo momento, antes incluso de la Llamada y antes de la visibilidad de los signos celestes. Aprovechad, por tanto, todo lo que pueda molestar, no para saber sino para ver claramente sin falsedades y si evasivas.

 

Ha llegado el momento de manifestar la Eternidad, la Alegría Eterna. Es así como serviréis a toda la creación, a todo el mundo; es así como asistiréis a la Ascensión de la Tierra en este mismo momento.

 

Amaos los unos a los otros, hagan lo que hagan y hagáis lo que hagáis. Ignorad los gritos de vuestro personaje y, sobre todo, perdonad, porque perdonando, os liberáis, tanto vosotros como el otro, de todas las ataduras, de toda historia. Sed justos y sinceros en cada circunstancia.

 

No olvidéis, sobre todo, desde que el Fuego Ígneo os toque, beber mucho, permanecer tranquilos, permanecer en vuestro Corazón, porque todos nosotros estamos ahí, en vuestro Corazón, en ese fuego de alegría. Sean los que sean los fuegos de este mundo, no son más que una parodia, no son más que un intento desesperado de encadenaros a los mundos de la Ilusión y, vosotros sabéis muy bien, que eso no es posible, que eso no puede durar. Sea cual sea vuestra instalación en la comodidad de esta vida, sabéis que no es la Verdad, es lo que tenéis que ver quizá todavía, pero es lo que vais a ver o vivir; estad seguros que nosotros estamos ahí, en vuestro Corazón; que mi Manto Azul está a vuestra disposición ahora; que el Fuego de vuestro Corazón se activará desde el instante en que vosotros mismos os coloquéis en vuestro Corazón, haciendo caso omiso de vuestro cuerpo y de todo lo efímero, permitiendo entonces, asumir mejor, superar mejor, vivir mejor con toda libertad. Todo esto será verdad en unas horas y será a partir de ahora, cada vez más cierto.

 

Os agradezco vuestra escucha, os agradezco vuestras plegarias, os agradezco vuestra sinceridad y rindo gracia a vuestra Eternidad. Entonces, bendigo a cada uno de vosotros en este instante solemne para que vuestro traje de Luz, vuestro cuerpo de Êtreté esté ante vosotros y os muestre la inefable verdad de vuestra Resurrección.

 

Os bendigo en este instante, os bendigo en cada minuto desde que os habéis vuelto hacia mí; os bendigo en cada circunstancia que vuestro efímero, os refugio a todos bajo mi Manto Azul, os refugio a todos en mi Corazón como me acogéis en vuestro Corazón y como acogéis a cada uno de vuestros hermanos y hermanas, como cada uno de vosotros, que juega quizá los juegos confusos, ignorando la Luz. Decid como mi Hijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, pero vosotros lo sabéis porque lo vivís.

 

Os amo y os bendigo. Que mis palabras sean un consuelo en este fin de semana pascual, en este Día de Arrepentimiento. Es un paso importante que se da para mostrar que no hay nada más que hacer que estar donde estáis tanto en vuestra vida como en vuestro Corazón.

 

Os amo. Saludo a cada uno de mis hijos, sin diferencia entre el que juega el juego de lo efímero y el que se instala en su Eternidad, porque veo más allá de toda apariencia, y os invito a hacerlo. No hay otro enemigo que la ilusión, no hay otro enemigo que lo pasajero que pasa ahora cada vez más rápido.

 

Detendré mis palabras y volveré tan a menudo como sea necesario (como he dicho), pero os haré saber el día de mi intervención para que estéis todos, en el momento de la intervención, presentes a vosotros mismos, presentes a la Luz. Y os digo, hasta muy pronto, incluso antes de mi Llamada si es necesario.

 

Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra y os corono de Gracia.

 

En la Verdad, honro vuestra presencia y os digo hasta muy pronto.

 


 

 

 

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